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http://symbionts.es
 

(GOOGLISH BELLOW)

Nosotros, los habitantes de lo que hemos decidido llamar el “primer mundo” usando una jerarquía que bien podría estar organizada de acuerdo con el grado de riqueza monopolizada y  de entropía provocada, tendremos que cambiar radicalmente nuestros hábitos en las próximas décadas si queremos seguir viviendo en paz en este lugar del que somos parte y cuyo equilibrio aún no entendemos ni respetamos.

Cada año, los bosques, océanos y suelos de la Tierra absorben alrededor de 4.500 millones de toneladas de carbono que de otro modo podrían terminar en nuestra atmósfera contribuyendo a aumentar la temperatura global. Por lo tanto, no solo tendremos que dejar de quemar combustibles fósiles a mediados de este siglo, sino que también tendremos que estar increíblemente ocupados plantando árboles, protegiendo bosques, trabajando en formas de bloquear los rayos del sol y desarrollando máquinas para poder tomar carbono del aire,

Pero eso no solo significa conducir nuestros nuevos autos eléctricos a una velocidad menor y caminar o usar la bicicleta para viajes cortos, o recurrir a estas redes telemáticas para comunicarse en lugar de viajar por trabajo o placer. No solo tendremos que aislar mejor nuestros hogares para reducir nuestra dependencia de la calefacción o el aire acondicionado o exigir activamente una huella baja en carbono en todos los productos que consumimos.

En general, nuestras formas de vida exigentes tendrán que transformarse profundamente para entrar en los límites planetarios Vivir mejor con menos será la madre de todas las guerras culturales.

Aquí estamos haciendo música. Jugamos improvisando y lo hacemos con frecuencia y entre amigos. Esto está lejos de ser algo nuevo. En lugares donde nadie sabe qué es la pobreza porque es como el agua para los peces que viven en su interior, la música estructura la interdependencia entre los individuos desde la primera infancia y les hace felices ofreciéndoles un incentivo incomparable y poco exigente que ha sido parte de su entorno por muchos siglos. Uno puede jugar este juego con cualquier objeto a mano y permanecer entusiasmado en el proceso de descubrir quiénes somos y de qué somos parte durante toda nuestra vida.

Hoy ya habitamos un contexto en el que la comunicación confina los contactos entre personas en espacios controlados que suministran las relaciones sociales como productos diferenciados generados conceptualmente para servir a propósitos diseñados desde la propia marca. Esta red representa un esfuerzo en efectuar modestas ramificaciones, abrir algún paso, poner en relación niveles de la realidad distanciados unos de otros por estas prácticas. Las famosas “autopistas de la comunicación” amenazan en esta nueva realidad con imponerse como único trayecto posible de un punto a otro del mundo humano.

Así entonces, el espacio de las relaciones más comunes es simbolizado o remplazado por mercancías, señalizado por logotipos. La relación humana se ve obligada a tomar formas extremas o clandestinas si pretende escapar al imperio de lo previsible: la relación social se ha convertido en un artefacto estandarizado. La “separación” suprema, aquella que afecta los canales relacionales, constituye el último estadio de la mutación hacia la “sociedad del espectáculo” tal como la describe Guy Debord. Una sociedad en la cual las relaciones humanas ya no son “vividas directamente” sino que se distancian en su representación “espectacular”.

Como programa de la plataforma Symbionts, la red Busílis toma como horizonte teórico la esfera de las interacciones humanas y su contexto social, más que la afirmación de un espacio simbólico autónomo y privado. Como decía Marcel Duchamp: “El arte es un juego entre los hombres de todas las épocas”. Cada trabajo que se publica en estas páginas representa el modelo de un mundo viable. Lo opuesto a un objeto cerrado sobre sí mismo por un estilo o una firma. Las formas se desarrollan mutuamente en el encuentro. La esencia de la práctica artística reside aquí en la invención de relaciones entre sujetos; cada obra en particular es la propuesta para habitar un mundo en común y el trabajo de cada artista, un haz de relaciones con el mundo, que genera a su vez otras relaciones.

Esta interacción entre artistas que trabajan diferentes disciplinas en momentos distantes en el tiempo y en el espacio, se convierte aquí en un entorno navegable. Una memoria estructurada de nuestro imaginario sonoro y visual.

El sencillo esquema de funcionamiento es el de una red de miembros categorizados por su nivel de implicación.

DATE DE ALTA EN ESTA RED

 

Googlish

We, the inhabitants of what we have decided to call the “first world” using a hierarchy that could well be organized according to the degree of wealth monopolized and the entropy provoked, will have to radically change our habits severely in the coming decades if we want to continue living in peace in this place that we are part of and whose balance we still do not understand or respect.

Each year, the forests, oceans and soils of the Earth absorb about 4.5 billion tones of carbon that could otherwise end up in our atmosphere and thus, would increase global temperature. So not only are going to have to stop burning fossil fuels by the middle of this century, we will also have to be incredibly busy planting trees, protecting forests, working on ways to block the rays of the sun and developing machines in orden to take carbon from the air.

But that does not only mean driving our brand new electric cars at a lower speed and walking or using the bicycle for short trips, or resorting to this very telematic networks to communicate instead of traveling for work or pleasure. Not only will we have to better insulate our homes to reduce our dependence on heating or air conditioning or actively demand a low carbon footprint on all the products we consume.

On the whole, our demanding ways of life will have to be deeply transformed to enter planetary limits. Living better with less will be the mother of all cultural wars.

Here, we are making music. We play improvising it and we do it frequently and among friends. This is far from being anything new. In places where nobody knows what poverty is because it is like water for the fish that live inside it, music structures the interdependence between individuals since early childhood and makes them happy by offering them an incomparable and highly undemanding incentive which has been part of their environment for many centuries. One can play this game with any object at hand and remain thrilled by our process of discovering who we are and what are we a part of throughout our whole lives.

Today, we already inhabit a context in which communication encloses contacts between people in controlled spaces that provide social relations as differentiated products, generated to serve purposes corporately designed. This network represents an effort to make modest ramifications, to open some step, to relate levels of reality distanced from each other by these practices. The famous “highways of communication” threaten in this new reality to impose itself as the only possible route from one point to another in the human world

Thus then, the space of most common relations is symbolized or replaced by goods, marked by logos. The human relationship is forced to take forms of extreme or illegal if it wants to escape the rule of what is predictable as standard fixture. This supreme separation, one that affects the relational channels, constitutes the last stage of the mutation to the society of the spectacle Guy Debord described it. A society in which human relationships are not already experienced directly but that they distance themselves in its spectacular representation.

As a program of the Symbionts platform, Busílis network takes as theoretical horizon, the realm of human interactions and its social context, rather than the assertion of an independent and private symbolic space. As Marcel Duchamp said: “art is a game between men of all ages”. Each work published in these pages represents a viable model. The opposite of an object closed onto itself by a style or a signature. Forms are mutually developed in the meeting. The essence of artistic practice resides here in the invention of relationships between subjects; each work is in particular the proposal to inhabit a world in common and each artist’s work, a bundle of relations with the world, which in turn generates other relationships.

This interaction between artists working disciplines distant in time and space, becomes here in a navigable environment. A structured memory of our sound and visual imaginary..

The simple scheme of operation is a network of members categorized by their level of involvement.

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Busílis is a online project of the spanish net artist, sound artist and percussionist Pedro Lopez

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